Imagina un mundo en el que todos los países no solo hayan cumplido el acuerdo de París sobre el clima, sino que hayan abandonado por completo los combustibles fósiles. ¿Cómo afectaría este cambio a la política mundial?
El siglo XX estuvo dominado por el carbón, el petróleo y el gas natural, pero un cambio hacia la generación de energía y el transporte sin emisiones significa que un nuevo conjunto de elementos se convertirá en clave. La energía solar, por ejemplo, sigue utilizando principalmente la tecnología del silicio, cuya principal materia prima es la roca cuarcita. El litio representa el recurso limitante clave para la mayoría de las baterías, mientras que los metales de tierras raras, en particular los «lantánidos» como el neodimio, son necesarios para los imanes de los generadores de las turbinas eólicas. El cobre es el conductor preferido para la energía eólica, ya que se utiliza en los devanados de los generadores, los cables eléctricos, los transformadores y los inversores.
Al considerar este futuro es necesario comprender quién gana y quién pierde con el cambio del carbono al silicio, el cobre, el litio y los metales de tierras raras.


